MATERNIDAD CON GAFAS. EL POST PARTO
Siempre habíamos pensando en el postparto como ese momento de tu vida en que por fin puedes volver a comer chorizo, jamón y cecina. Sí, somos del norte, qué le vamos a hacer. Se nota que no hemos parido, aunque suponíamos que además de querer acabar con la tienda de embutidos, también nos preocuparían cosas como si el bebé tiene dos orejas, dos ojos respira…ese tipo de cosas.
El caso es que de un tiempo a esta parte algunas amigas han empezado a parir y claro, la experiencia del post parto ya no nos queda tan lejana. Lo del término puerperio ya ni os decimos, la primera vez que lo oímos e incorporamos a nuestro vocabulario nos sentimos expertas en la materia. Con lo del meconio nos pasó lo mismo (hay que escuchar a las amigas). Lo dicho, que de repente vemos a nuestras colegas con una barriga que tarda meses en bajar, una cicatriz que cura despacio, el coño mega dolorido, el pelo sucio y unas ojeras de aquí a Australia.
¿Perdona? ¿En que momento?
¿No era que salías del hospital sonriendo, con la cara hinchada de felicidad, la barriga plana y el pelo perfecto? Uy, otra que nos han colado, malditas revistas del corazón. Y aquí estamos, hablando con Laura (@Modernacongafas) de este episodio tan controvertido en la vida de las mujeres que dan a luz. Ella nos ayudará a visibilizar la cara menos amable, la de los dolores, las bragas, los regalos no deseados, las visitas inoportunas… Te leemos, compañera, queremos aprender y poner en práctica para la siguiente. Dale ahí:
EL PUERPERIO O POST PARTO. CAP III.
Una compañera de yoga para embarazadas comentó en un encuentro post parto: “Nos preparamos para el parto como si fuese la selectividad, nos lo aprendemos todo, la respiración, el tiempo entre contracciones, la ruptura de la bolsa, el color del líquido amniótico… pero una vez has parido te dejan a tu suerte y no estás preparada”.
Has parido en casa, en el hospital, en una casa de partos, tu parto ha durado 8, 18, 28 horas, ha sido un cesárea, un parto vaginal, de gemelos, o no, te han hecho una episiotomía, fórceps, tienes un hematoma vaginal, una fisura anal, te han roto una costilla, o nada de todo esto, tu plan de parto ha sido respetado, o no del todo, o rotundamente no, tienes 1 punto, o 3, o 6, o 10, o ninguno, o más, ha sido prematuro, a término, pasadas las 42, inducido o espontáneo, y muchas otras variables que ahora no se me ocurren, pero sea como fuere hay un momento en que has parido y estás en una cama o sofá, descansando, más o menos recostada y, si el bebé está bien, lo tienes muy cerca. Y estás, en mayor o menor medida, bastante jodida. El postparto duele.
Acabas de empujar por tu vagina y expulsar con la fuerza de tu útero a un pequeño ser humano cuyo perímetro craneal es de aproximadamente 35cm, así que lo normal es que te duela el coño compañera, o tal vez lo que te duele son los puntos de las 5 capas que te han cosido al hacerte una cesárea, lo que no es normal es que nadie te haya avisado de lo jodidamente mal que te ibas a encontrar en el puerperio. Y lo que todavía es menos normal es que la medicina moderna considere que en 40 días ya estarás como nueva, claro, la cuarentena ya estoy viendo que se la inventó un señoro, pensó “ya ha dejado de sangrar, ya está curada”. Y a lo mejor dejas de sangrar a los 20 días, pero quizás tardas más de 40. Y a lo mejor en una semana ya estás bastante recuperada pero tal vez pasen 3 meses hasta que empieces a sentirte bien. Lo que está claro es que pasados los 40 días, no vas a estar como antes de quedarte embarazada, si acaso estarás lo suficientemente recuperada como para empezar la rehabilitación (esa gran desconocida de la que tampoco te han hablado en la preparación al parto porque aquí lo importante es el bebé, si a ti te quedan secuelas pues ya lo hablaréis las mujeres en corrillo, o incluso mejor si no lo hablas con nadie y vives pensando que es cosa tuya).
Volviendo al postparto inmediato: tú, con tu coño cosido, con tu cesárea, con tus bragas de rejilla, con tus compresas gigantescas, tú, con tus pezones al aire, irritados, agrietados, intentando establecer la lactancia con un ser minúsculo que apenas tiene fuerzas para abrir los ojos, tu, con tus moretones en el coño, con tu incontinencia fisiológica, con tu estreñimiento, con tus almorranas, con tu barriga colgandera, tú, con tus entuertos, con tus ojeras, con tu cansancio, con tus angustias, con tus inseguridades, con tus miedos, con tus fluctuaciones hormonales. Tú lo que quieres es estar tranquila.
Pero hay gente que lo que quiere es ver al bebé. Verlo, tocarlo, hablar, hablar fuerte, entre ellos, entre ellas, sacarse fotos, mandarse fotos, lo que importa es ver al bebé, que bonito, que monada. Quieren llenar tu habitación de hospital y el salón de tu casa de ruido, de regalos estúpidos que no has pedido, envueltos en plástico, hechos de plástico, en bolsas de plástico, de risas fuertes y de comentarios imbéciles, quieren tomarse un café o un té con unas pastas mientras comentan con las demás personas que están invadiendo tu intimidad lo flaco que ven el bebé, lo bien que comían los suyos, que deberías darle biberón, que mala cara tienes, se ve que duermes poco, que manía tenéis ahora con la lactancia materna.
No dejes que esa gente te joda la vida. No informes a nadie de que has parido hasta que no te apetezca. No invites a nadie a venir a verte si no te apetece. No recibas visitas si no te apetece. Si alguien viene a tu casa que sea para cocinar, lavar platos, pasar el aspirador y poner lavadoras: no necesitas lastres, necesitas ayuda. El establecimiento de la lactancia necesita calma e intimidad. El bebé solamente te necesita a ti*(y en tu pareja si la hay), no está para nada interesado en el resto. No quieres regalos, quieres tápers llenos de comida deliciosa, fruta fresca y helado (he dicho comida deliciosa, no necesitas comida sana, no te vas a poner a dieta, no te preocupan una mierda los quilos que has engordado para gestar, necesitas comida deliciosa porque acabas de parir). Necesitas dinero. Dinero. DINERO. Para pagar las vacunas que no entran por el sistema público de sanidad, por ejemplo. Y otras cosas que irán surgiendo. Cuando surjan. No ahora.
No quieres ropa para bebés, ya tienes, te la han dejado, o ya la has elegido tu, en función de tus gustos, no necesitas ropa que dura 1 mes, ropa fabricada en países lejanos en condiciones laborales deplorables, ropa de usar y tirar de colores rosa o azul, con flores o con coches, en función de si tu bebé tiene vagina o pene. No quieres juguetes, juguetes que no has pedido, sean de plástico o no, hechos en la UE o no, que emiten sonidos y luces o no, que son sexistas, tu no has pedido ningún juguete, no quieres ningún juguete. No quieres dedicar tiempo de tu vida a ir a tiendas en las que no compras nunca a cambiar ropa y juguetes que no quieres por otra ropa y juguetes que tampoco quieres. Tampoco quieres flores ¿en serio alguien piensa que te vas a dedicar a cambiarles el agua?
Nos han vendido que cuando nace un bebé hay que ir rápidamente a verlo y llevar un regalo. Imagino que es influencia de la religión católica unida al consumismo. Urge romper con este comportamiento borrego. Cuando nace un bebé hay que preocuparse por quien lo ha parido, visitarla cuando nos invite, y si de verdad queremos hacerle un regalo, lo más inteligente sería preguntarle qué necesita.
Bonus: Regalos molones para tu colega que acaba de parir:
1.Un masaje. O un bono de muchos masajes.
2.Una visita con la fisio de suelo pélvico. O un pack.
3.Unas bolas pélvicas.
4.Unas cuantas sesiones de pilates post parto.
5.Uno o dos meses de yoga con bebés.
6.Una visita y su correspondiente seguimiento con una asesora en lactancia.
7.Una selección de las mejores cervezas sin alcohol del mercado.
8.Una botella de su vino favorito con alcohol.
9.Una pedicura. O un corte de pelo. Especialmente a los 2-3 meses postparto.
10.Un táper (o varios) lleno de su comida favorita.
Laura aka Moderna con gafas.
Gracias, amiga por ser lo más y enseñarnos tanto. La idea de los tápers nos la apuntamos para la próxima amiga que esté de post parto. Lo vamos a petar!
Cristina Alonso y Cristina Valbuena.